En un discurso encendido desde el Hotel Alvear, Milei sostuvo que “lo que vimos ayer confirma que el Congreso está bajo el control del kirchnerismo, cuya única agenda es dinamitar al Estado nacional”. La frase resonó en un auditorio compuesto por empresarios, diplomáticos y funcionarios, donde el mandatario buscó reforzar su narrativa de confrontación con lo que denomina “la casta política”.
El contexto inmediato de sus declaraciones fue el rechazo legislativo al veto presidencial sobre la Ley de Emergencia en Discapacidad, una medida que había sido impulsada por sectores opositores y que el Ejecutivo consideró fiscalmente inviable. Para Milei, esa votación fue una muestra de “boicot institucional” y “un espectáculo macabro” que, según él, pone en riesgo el rumbo económico del país. “Nos dejaron bien en claro que enfrente tenemos un Congreso que solo responde a sus propios intereses”, afirmó, visiblemente molesto.
Acompañado por el ministro de Economía, Luis Caputo, y el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, el presidente defendió su programa de reformas y aseguró que no se desviará “ni un ápice” de su hoja de ruta libertaria. Caputo, por su parte, interpretó la tensión como “una situación natural en un contexto de cambio revolucionario”, mientras que Francos habló de “inestabilidad emocional” generada por la oposición, aunque reafirmó la solidez del plan de gobierno.