Acompañado por Karina Milei, Luis Caputo y Manuel Adorni, el mandatario llegó al evento con el acto ya iniciado, en un contexto marcado por la difusión de audios que involucran a su entorno en presuntas coimas, múltiples allanamientos judiciales y el rechazo parlamentario a varios decretos clave.
Un discurso tenso y sin respuestas
Lejos de abordar el escándalo que sacude a su gobierno, Milei eligió centrar su intervención en la política monetaria, la suba de tasas de interés y su ya habitual crítica al “riesgo kuka” y los “sodomitas del capital”. Con tono nervioso y oratoria temblorosa, el presidente evitó cualquier mención directa a las denuncias que involucran a su hermana Karina y al operador Eduardo “Lule” Menem.
En cambio, se dedicó a escribir fórmulas en una tablet para demostrar —según él— que la economía “no está peor, sino que avanza en la destrucción de la inflación”. La falta de anuncios concretos para el sector agroexportador, clave en la región, dejó sabor a poco entre los empresarios presentes.
Críticas al Congreso y advertencias electorales
Milei también aprovechó el escenario para cargar contra el Congreso, al que acusó de estar “secuestrado por el kirchnerismo” y de tener como única agenda “quebrar al Estado nacional”. En un giro inusual, incluso lanzó una crítica al electorado: “Si los argentinos eligen suicidarse, ok”.
Pullaro, firme en el reclamo provincial
Antes del discurso presidencial, el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, se plantó con firmeza: “Santa Fe necesita votos en el Congreso, no vetos”. Reclamó por la falta de obra pública, la baja devolución de impuestos nacionales y presentó cifras de eficiencia fiscal en la provincia. Su intervención fue celebrada por el empresariado local y marcó un contrapunto con la postura nacional.