La frase, pronunciada con tono desafiante, buscaba denunciar presuntas maniobras fraudulentas del aparato político bonaerense. Pero el uso del verbo “afanando” en primera persona plural encendió las redes y generó una catarata de interpretaciones. ¿Fue un error de dicción, una ironía mal calibrada o una confesión involuntaria? Desde el entorno presidencial salieron rápidamente a aclarar que se trató de una “metáfora provocadora”, aunque el daño ya estaba hecho.
El episodio ocurrió minutos después de que Milei confundiera la ciudad en la que estaba. “Estamos en Jujuy, tierra de patriotas”, dijo, mientras detrás suyo se desplegaban banderas bonaerenses y carteles que decían “Junín con Milei”. El doble fallido —territorial y discursivo— se volvió tendencia bajo el hashtag #AfanandoEnJunín, con usuarios compartiendo memes, mapas y videos que ironizan sobre la desconexión presidencial.
Más allá del traspié, Milei intentó retomar el eje del acto con promesas de expansión económica y críticas al sistema electoral provincial. “Hay que ir a votar porque si no gana el aparato y nos siguen robando la vida”, insistió. Pero el foco ya estaba puesto en su frase más polémica, que será difícil de borrar en plena campaña.