El funcionario bonaerense no solo repudió la violencia que obligó a evacuar al mandatario, sino que también deslindó responsabilidades y lanzó duras críticas contra la Casa Militar, encargada de la seguridad presidencial.
“No lo cuidaron al presidente”, afirmó sin rodeos. Según su relato, el operativo fue improvisado y mal coordinado: la orden de servicio llegó recién a las nueve de la noche del día anterior, sin margen para una planificación adecuada. “El jefe de seguridad presidencial es el jefe de la Casa Militar. Yo no decidí que se haga la caravana ni teníamos información previa”, explicó.
Alonso detalló que, ante la falta de previsión, solicitó refuerzos: cuatro unidades antidisturbios, doce motocicletas, cincuenta efectivos adicionales, además de un escuadrón de Gendarmería con 110 agentes, Policía Federal, GEOF y francotiradores. Aun así, la recorrida se interrumpió abruptamente cuando manifestantes comenzaron a arrojar piedras y objetos contra el vehículo presidencial. Milei debió retirarse de urgencia junto a su comitiva.
El ministro también cuestionó la decisión política de realizar el acto en un distrito donde, según él, el presidente tiene fuerte rechazo. “Eligió ir a un lugar donde está muy mal en las encuestas”, señaló, y recordó antecedentes similares en Mar del Plata, Bahía Blanca, La Plata y Junín. “Hay climas sociales que no se pueden ignorar”, advirtió.
Además, Alonso apuntó contra dirigentes de La Libertad Avanza por “provocaciones innecesarias”, mencionando al candidato José Luis Espert como uno de los que habría incitado a los manifestantes. “Hay una violencia que se está agitando. La dirigencia política tiene que bajar un cambio”, reclamó.
La caravana, que buscaba reforzar la campaña bonaerense y polarizar con el kirchnerismo, terminó opacada por el caos. Para Alonso, el operativo fue una “exposición que no fue cuidada” y dejó al presidente en una situación de riesgo evitable. Su mensaje fue claro: la seguridad presidencial no puede depender de decisiones improvisadas ni de gestos de campaña que ignoran el contexto territorial.