Según testigos, el enfrentamiento comenzó cuando un grupo de encapuchados ingresó al predio sin ser requisado por la Policía Federal. Algunos vecinos denunciaron que “no eran de la zona” y que podrían haber sido contratados como “seguridad encubierta”. La tensión escaló rápidamente: hubo empujones, golpes de puño y piedrazos entre sectores enfrentados.
La Gendarmería intervino para contener los disturbios, y al menos una persona fue detenida en la esquina de Ruta 23 y Magallanes. Desde LLA denunciaron que el gobernador Axel Kicillof “liberó la zona” y alertaron sobre un posible “atentado” contra el presidente. Milei, por su parte, había anticipado en una entrevista que “la estrategia del kirchnerismo es destruir el plan económico o intentar matarme”.
El operativo de seguridad, que incluyó más de mil efectivos, no logró evitar que el acto terminara empañado por la violencia. La intendenta Mariel Fernández había pedido a los vecinos que no asistieran, advirtiendo que “no era un lugar para manifestarse”. La jornada dejó un saldo de tensión política, heridos y una campaña que se despide en medio del barro, literal y simbólicamente.