Desde Presidencia, voceros desestimaron que Javier Milei vaya a recibir al mandatario provincial. “Ganó una legislativa, no una presidencial. Pedir que lo llame el presidente es una chicana”, afirmaron fuentes de Casa Rosada.
Kicillof, por su parte, insistió públicamente en la necesidad de una reunión: “Le pedí que levante el teléfono. Hasta ahora no pasó nada. No quiero que se pierdan más puestos de trabajo”, declaró, en referencia a los conflictos productivos que atraviesa la provincia.
El gesto de Francos, aunque diplomático, no logró descomprimir la tensión entre Nación y Provincia. En paralelo, el funcionario reconoció que el oficialismo debe hacer autocrítica tras el revés electoral: “La economía macro mejora, pero no llega a la gente. Hay una distancia entre lo que proponemos y lo que se percibe”