Con el envión de Fuerza Patria, Kicillof se planta como eje de la campaña hacia octubre, rodeado de figuras como Jorge Taiana y con un discurso que busca proyectar unidad sin ceder terreno. El Frente Renovador, por su parte, prepara un congreso partidario para ajustar su hoja de ruta, aunque reconoce que el liderazgo provincial está en manos del gobernador.
En paralelo, los referentes camporistas relativizan el impacto de la estrategia kicillofista y advierten que el resultado fue “multicausal”. El desdoblamiento electoral, dicen, dejó efectos que aún no se digieren del todo. La tensión con Máximo Kirchner se mantiene latente, mientras el gobernador insiste en abrir un canal institucional con Javier Milei, aunque no ahorra críticas: “Es Presidente, no tuitero ni economista austríaco”, disparó.
La pulseada interna se reactiva, pero el tablero ya no es el mismo. Kicillof juega con ventaja, Massa mide sus tiempos y La Cámpora busca reposicionarse. El peronismo bonaerense, entre la reafirmación y el reacomodamiento.