Desde temprano, el recinto se llenó de gobernadores, asesores y legisladores que ven en esta sesión un nuevo capítulo de la pulseada entre el Congreso y la Casa Rosada. El senador pampeano Daniel Bensusán (Unión por la Patria) abrió el fuego: “Caputo habla de equilibrio fiscal, pero lo que está en juego es el federalismo. Las provincias no pueden seguir mendigando fondos que les corresponden por ley”.
A su turno, el radical fueguino Pablo Daniel Blanco fue aún más directo: “Si los ATN no se usan, deben repartirse. No son propiedad del ministro ni del presidente. Son recursos públicos, no fichas de casino para negociar apoyos políticos”.
La ley vetada por Javier Milei había sido impulsada por los 24 gobernadores, en un gesto inédito de unidad territorial. El texto establece que el 1% de la coparticipación federal —reservado para los ATN— debe distribuirse de forma automática y diaria, eliminando la discrecionalidad del Poder Ejecutivo.
Caputo, en declaraciones previas, había advertido que esa automatización “pondría en riesgo el déficit cero”, eje central del programa económico libertario. Pero los senadores opositores contraatacaron: “Lo que pone en riesgo el país es la concentración de poder y el uso arbitrario de fondos públicos”, lanzó la senadora Anabel Fernández Sagasti, visiblemente molesta.
El oficialismo, por su parte, se mostró resignado. Con apenas un puñado de votos propios y aliados circunstanciales, no logró frenar el avance opositor. Incluso algunos senadores que responden a gobernadores cercanos a La Libertad Avanza se ausentaron o votaron en contra del veto, marcando una fractura interna en el frente libertario.
La sesión se da en el marco de una semana negra para el Gobierno, que ya sufrió reveses en Diputados con el rechazo a los vetos sobre financiamiento universitario y emergencia pediátrica. Todo indica que el Senado volverá a propinarle otro golpe, consolidando una rebelión legislativa que desafía el estilo confrontativo de Milei.