La decisión se formaliza durante una cumbre en la Quinta de Olivos, donde Milei reúne a más de 70 dirigentes de La Libertad Avanza para redefinir el rumbo electoral de cara a octubre. El desplazamiento de Menem ocurre en medio del escándalo por presuntas coimas en el área de Discapacidad y el desgaste político que arrastra el apellido Menem dentro del oficialismo.
Ramírez, cercana a Karina Milei y con buena sintonía con el estratega presidencial Santiago Caputo, asume el rol de articuladora con los jefes de campaña provinciales. Su nombramiento busca equilibrar la interna entre Karina y Caputo, y recomponer la estructura libertaria tras los traspiés recientes.
Con pasado en el kirchnerismo y experiencia en gestión pública, Ramírez se convierte en una pieza clave del engranaje libertario. Su ascenso consolida una nueva arquitectura de poder: Milei como “gran elector”, Karina como jefa partidaria, Caputo como cerebro estratégico y Ramírez como operadora territorial.
La jugada también marca un cambio discursivo: se abandona el lema “Kirchnerismo Nunca Más” y se instala “La Libertad Avanza o la Argentina retrocede”, en un intento por polarizar y recuperar terreno político.