En una noche que combinó política, espectáculo y provocación, el presidente Javier Milei presentó su nuevo libro La Construcción del Milagro en el estadio Movistar Arena, ante miles de seguidores que lo ovacionaron como a una estrella de rock. El evento, lejos de ser una presentación editorial convencional, se transformó en una puesta en escena con estética de recital, donde Milei cantó, arengó y reafirmó su narrativa libertaria en clave electoral.
El mandatario irrumpió en el escenario al ritmo de Panic Show de La Renga, acompañado por su hermana Karina Milei y una banda integrada por funcionarios y legisladores libertarios. Interpretó clásicos del rock nacional como Demoliendo Hoteles de Charly García y No me arrepiento de este amor en versión punk, cerrando con Libre de Nino Bravo mientras se proyectaban imágenes del fiscal Alberto Nisman. La puesta incluyó luces, pantallas gigantes y un spot con estética de ciencia ficción donde Milei se enfrentaba simbólicamente a medios, jueces y dirigentes opositores.
Durante su discurso, Milei pidió a sus seguidores que “no aflojen” y que acompañen su proyecto hasta las elecciones legislativas de octubre. “Estamos a mitad de camino, terminemos de pasar el río”, arengó, en un mensaje que combinó épica personal con promesas de transformación económica. Aseguró que su política de reducción impositiva devolverá “500 mil millones de dólares a los argentinos hasta 2031” y que la baja de impuestos generará “expansión del sector privado y mejores salarios”. También lanzó duras críticas al kirchnerismo, calificando a sus adversarios como “kukas tira piedras” y alentando cánticos como “Cristina es tobillera”, en referencia a la condena de la expresidenta por la causa Vialidad.
El evento contó con la participación del ideólogo Agustín Laje, quien ofreció una charla sobre “la batalla cultural”, y con expresiones de apoyo internacional: Milei se solidarizó con Israel en medio del conflicto en Gaza, calificándolo como “el bastión de Occidente” y pidió por la liberación de los rehenes, entre ellos cuatro argentinos. Fuera del estadio, se registraron enfrentamientos entre manifestantes opositores y militantes libertarios, lo que obligó a intervenir a Gendarmería Nacional y la Policía de la Ciudad. No hubo detenidos ni heridos graves.