Francos, quien asumió como jefe de Gabinete tras su paso por el Ministerio del Interior, explicó que su recorrido dentro del Ejecutivo ya ha cumplido una etapa significativa. “Después de ser jefe de Gabinete, ¿qué le puedo pedir al presidente? ¿Qué me pueden ofrecer? Nada. He cumplido un rol que el presidente valora”, sostuvo, marcando distancia de las versiones que lo ubicaban como posible reemplazo en Cancillería tras la renuncia de Gerardo Werthein.
El funcionario también destacó la confianza que mantiene con el presidente Milei, con quien comparte una relación de larga data. Aclaró que no ha recibido comentarios sobre su eventual salida ni propuestas para asumir nuevas funciones. “El presidente nunca me hizo un comentario sobre esto. Yo sigo en mi cargo y sigo trabajando como todos los días”, afirmó.
Sus declaraciones se producen en un contexto de reconfiguración interna del oficialismo, tras los comicios legislativos en los que La Libertad Avanza logró consolidar su presencia parlamentaria. Francos valoró ese avance político y defendió la implementación de la Boleta Única Papel como un paso hacia una mayor transparencia electoral.
Con un tono sereno pero firme, el jefe de Gabinete dejó en claro que no busca nuevos desafíos dentro del aparato estatal. Su postura sugiere una posible salida ordenada del gobierno, o al menos, el cierre de una etapa en la que fue una de las figuras clave del armado libertario.
La definición de Francos no solo tiene peso institucional, sino también simbólico: representa a uno de los pocos funcionarios con experiencia previa en la gestión pública que acompañaron a Milei desde el inicio. Su eventual alejamiento marcaría un punto de inflexión en la dinámica interna del Ejecutivo.