“Si la reforma es para retroceder, no cuenten con nosotros”, sentenció Daer durante una actividad sindical en la sede de la Federación de Asociaciones de Trabajadores de la Sanidad Argentina (FATSA), el gremio que encabeza. El dirigente remarcó que la CGT no se opone al debate, pero advirtió que no avalará cambios que impliquen pérdida de derechos, flexibilización encubierta o debilitamiento de la negociación colectiva.
La postura de Daer se conoce en un contexto de creciente presión de sectores empresariales y legislativos que promueven una modernización del sistema laboral, con foco en la reducción de la litigiosidad, la revisión de las indemnizaciones y la promoción de nuevas formas de contratación. Sin embargo, desde la central obrera insisten en que cualquier reforma debe partir del consenso y respetar los principios de justicia social y protección del trabajo digno.
“Estamos dispuestos a discutir productividad, formación, nuevas tecnologías. Pero no vamos a legitimar un modelo que precarice o fragmente al movimiento obrero”, agregó Daer, en línea con la postura histórica de la CGT frente a reformas impulsadas sin participación sindical.
La advertencia se suma a otras expresiones de rechazo que distintos sectores gremiales vienen manifestando en las últimas semanas, en medio de versiones sobre un posible tratamiento legislativo de una reforma laboral antes de fin de año.