La frase, atribuida a colaboradores del mandatario provincial, marca un nuevo punto de inflexión en la relación entre el kirchnerismo histórico y el armado territorial que encabeza Kicillof.
El contrapunto se da luego de que la expresidenta cuestionara públicamente aspectos de la gestión bonaerense y sugiriera la necesidad de revisar estrategias políticas de cara al futuro. Desde el entorno del gobernador, sin embargo, aseguran que “los datos de gestión, el vínculo con los sectores gremiales y el respaldo territorial contradicen esa lectura”.
La tensión no es nueva, pero se profundiza en un contexto de redefiniciones dentro del oficialismo, donde los liderazgos se reconfiguran y las lealtades se ponen a prueba. Mientras tanto, Kicillof mantiene su agenda con intendentes, sindicatos y organizaciones sociales, consolidando su perfil como referente provincial con proyección nacional.