En medio de la tensión entre la Provincia de Buenos Aires y el Gobierno nacional, Carlos Bianco reclamó públicamente que el flamante ministro del Interior, Diego Santilli, convoque a Axel Kicillof para abordar dos temas centrales: la restitución de recursos recortados y la reactivación de unas 1.000 obras que quedaron frenadas.
Santilli había respondido a través de redes sociales con un escueto “Dale Carli, gracias. Tomo nota”, lo que fue interpretado como una chicana hacia el funcionario bonaerense. Ante esa actitud, Bianco devolvió la ironía: “Por ahí no me puede contestar porque está buscando oficina”, sugiriendo que el ministro aún no se había asentado en su nuevo cargo.
El pedido de Bianco busca instalar en la agenda la discusión sobre el financiamiento provincial y la continuidad de obras públicas.
La falta de convocatoria a Kicillof es leída en La Plata como un gesto político de distancia por parte de Nación.
Santilli, recién asumido en Interior, intenta marcar su impronta en la relación con los gobernadores, aunque el cruce con Bianco expuso las tensiones iniciales.
En el oficialismo bonaerense celebraron la réplica de Bianco como una forma de presionar por la reunión.
En la oposición, interpretaron la ironía como un intento de victimizarse frente a la falta de fondos.