El Gobierno sufrió un traspié en su intento de acelerar la discusión de la reforma laboral. La iniciativa, que buscaba ser tratada antes de fin de año, quedó frenada por la imposibilidad de reunir apoyos suficientes en la Cámara de Diputados.
Según fuentes parlamentarias, el oficialismo resolvió posponer el tratamiento para febrero, en el marco de las sesiones extraordinarias, con el objetivo de ganar tiempo y negociar cambios que permitan destrabar la discusión. Entre las modificaciones ya definidas se encuentra el cambio de título del proyecto, una decisión que apunta a suavizar el impacto político y evitar que la propuesta sea percibida como un ajuste directo sobre los derechos de los trabajadores.
La oposición celebró la postergación como una señal de debilidad del Ejecutivo, mientras que desde el oficialismo se insiste en que la reforma es necesaria para “modernizar las relaciones laborales” y “favorecer la creación de empleo”.
El debate promete ser uno de los ejes centrales de la agenda legislativa del verano, con sindicatos, empresarios y bloques parlamentarios atentos al contenido final que se pondrá sobre la mesa.
Patricia Bullrich salió a respaldar la decisión del oficialismo de posponer el tratamiento de la reforma laboral para febrero. La exministra de Seguridad y titular de la bancada de La Libertad Avanza aseguró que la medida no implica un retroceso, sino una estrategia para “ampliar la participación y el debate” en torno a un proyecto que, según sus palabras, “va a darle más derechos a los trabajadores y más previsibilidad a las empresas”.
En declaraciones públicas, enfatizó que el Gobierno cuenta con los votos necesarios para aprobar la iniciativa y que la postergación responde a la necesidad de ordenar la discusión en el Congreso. “No es un freno, es un paso para que la reforma salga con la fuerza que necesita”, sostuvo.
Además, defendió el cambio de título del proyecto, al señalar que se trata de un gesto político para evitar que la propuesta sea percibida como un ajuste. “Queremos que quede claro que no se trata de quitar derechos, sino de modernizar las relaciones laborales”, remarcó.
Bullrich adelantó que durante enero las comisiones seguirán trabajando en modificaciones y que el 10 de febrero será la fecha clave para el debate en Diputados. “La reforma laboral es parte de un orden más amplio que estamos construyendo, y no vamos a retroceder”, concluyó.