Alberto Samid tenía restricciones judiciales que le impedían salir del país debido a un proceso por quiebra. Sin embargo, logró obtener una autorización especial del tribunal para viajar a Punta del Este junto a su esposa y celebrar el Día de los Enamorados. Fue allí donde sufrió una descompensación que obligó a organizar su traslado sanitario de regreso a la Argentina.
La gestión de su esposa fue determinante: realizó pedidos directos al gobernador Axel Kicillof para que la provincia interviniera y también buscó apoyo en intendentes peronistas, quienes se sumaron al reclamo para facilitar el operativo. Esa presión política y familiar terminó habilitando la asistencia oficial y el uso de un avión sanitario privado.
En medio del operativo de traslado desde Uruguay, el ministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, utilizó sus redes sociales para confirmar la gestión y enviar un mensaje de apoyo. “Ya hablé por teléfono con Alberto. Él es paciente de una prepaga e intermediamos para que puedan traerlo a Buenos Aires en un vuelo sanitario y recuperarse más cerca de su casa. ¡Fuerza!”, escribió en su cuenta de X, destacando la intervención del gobierno provincial. Al mismo tiempo, salió al cruce de quienes lo acusaron de darle un trato preferencial.

Su historial judicial es extenso. En 2019 fue condenado a cuatro años de prisión por encabezar una asociación ilícita destinada a evadir impuestos a través de su red de frigoríficos. La sentencia marcó un punto de inflexión en su trayectoria pública.
Tras conocerse la condena, Samid se fugó del país y permaneció prófugo hasta que fue localizado en Belice. Allí fue detenido por Interpol y posteriormente repatriado. Una vez en la Argentina, la Justicia le concedió la posibilidad de cumplir la pena bajo la modalidad de arresto domiciliario, en lugar de permanecer en una cárcel común.
Samid participó en las últimas elecciones como candidato del partido encabezado por Alejandro Biondini, referente de la derecha nacionalista y líder del Frente Patriota. Su postulación dentro de ese espacio político lo vinculó directamente con un sector ideológico extremo, sumando un capítulo más a su controvertida carrera política.