El anuncio se realizó tras una reunión del Consejo Directivo, donde se ratificó la decisión de suspender toda actividad laboral en el país. La CGT subrayó que la protesta busca visibilizar el malestar de los trabajadores frente a la pérdida del poder adquisitivo, el aumento de la inflación y las reformas que consideran regresivas en materia laboral.
Los gremios que integran la central sindical adelantaron que no habrá transporte público, bancos ni atención en dependencias estatales, lo que anticipa un fuerte impacto en la vida cotidiana. También se espera la adhesión de sindicatos de la salud, la educación y la industria, consolidando la magnitud de la medida.
El paro se inscribe en un clima de creciente tensión entre el Gobierno y las organizaciones sindicales. Desde la CGT remarcaron que la protesta no es un fin en sí mismo, sino un llamado de atención para que se modifique el rumbo económico y se abra un canal de diálogo real con los trabajadores. “No se trata de confrontar, sino de defender derechos básicos que hoy están en riesgo”, señalaron.
La jornada del jueves será, entonces, una prueba de fuerza que pondrá a la Argentina en pausa durante 24 horas, con un mensaje claro: los sindicatos buscan marcar presencia y condicionar las decisiones oficiales en un momento de alta conflictividad social.