“El sindicalismo está complicándole la vida al trabajador. Por algo la gente los odia: tienen una imagen negativa que supera el 80%”, disparó el funcionario durante una entrevista, en la que también cuestionó la paralización del transporte y el impacto sobre los sectores más vulnerables.
Adorni sostuvo que la huelga “no tiene justificación en un contexto donde el Gobierno busca modernizar las relaciones laborales” y aseguró que la administración confía en reunir los votos necesarios en Diputados para aprobar la reforma, tras haber aceptado modificaciones en artículos sensibles como el que limitaba las licencias por enfermedad.
El jefe de Gabinete también apuntó contra la conducción gremial, a la que acusó de “perversa” y “contraria a la democracia”, y vinculó la protesta con la defensa de privilegios empresariales, al mencionar al dueño de la fábrica Fate como ejemplo de “prebendario”.
Mientras tanto, la medida de fuerza tuvo un fuerte impacto en el Área Metropolitana de Buenos Aires, con transporte público paralizado y adhesión parcial en distintas provincias. Desde la CGT, los dirigentes defendieron la convocatoria como una respuesta a lo que consideran un “retroceso en derechos laborales” y denunciaron que el Gobierno busca “disciplinar” a los trabajadores.