Manuel Adorni, jefe de Gabinete y vocero presidencial, pidió disculpas públicas tras la polémica generada por sus dichos en una transmisión en vivo desde Nueva York. Allí, en el marco de la Argentina Week, aseguró que estaba “deslomándose” en sus funciones, una expresión que fue interpretada como exagerada y poco empática frente a la crisis económica que atraviesa el país.
El propio funcionario reconoció el error y declaró: “La palabra no debió ser ‘deslomarse’. Somos humanos y cometemos errores”. La rectificación buscó frenar las críticas que se habían intensificado en redes sociales y medios, donde se cuestionaba tanto el tono de sus declaraciones como la presencia de su esposa en la comitiva oficial.

La controversia se amplificó además por la difusión de un video de un viaje privado a Punta del Este, lo que alimentó las acusaciones de privilegios y falta de austeridad. Ante el revuelo, tanto el presidente Javier Milei como la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, respaldaron públicamente a Adorni, destacando su rol en la comunicación gubernamental.
Este episodio expone la tensión entre el discurso oficial de sacrificio y esfuerzo y las percepciones públicas sobre los beneficios asociados a la función política. La disculpa de Adorni intenta cerrar la polémica, pero deja abierta la discusión sobre la coherencia entre narrativa y práctica en el gobierno actual que habla de austeridad y casta, pero que en la práctica demuestra lo contrario.