En el marco del Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, Milei encabezó la ceremonia central en Buenos Aires y volvió a poner en primer plano la disputa por la soberanía. En su discurso, subrayó que el conflicto del Atlántico Sur debe resolverse mediante un “diálogo maduro y sincero” con el Reino Unido, pero al mismo tiempo advirtió que la Argentina no permanecerá pasiva frente a la explotación de recursos naturales en el área.
El mandatario cuestionó directamente la actividad de las compañías Rockhopper Exploration y Navitas, que operan en el yacimiento Sea Lion, ubicado en la cuenca Malvinas Norte bajo promoción británica. Milei calificó esa explotación como “ilegal” y aseguró que el país utilizará todas las herramientas diplomáticas disponibles para defender sus derechos sobre los espacios marítimos circundantes.
Además, reafirmó el derecho argentino al ejercicio pleno de las aguas que rodean las Malvinas, las Georgias del Sur y las Sandwich del Sur, recordando que la guerra de 1982 no modificó la condición jurídica de la disputa, que sigue siendo considerada internacionalmente como un caso colonial.
El mensaje presidencial se inscribe en un contexto de creciente tensión por los proyectos de explotación energética en el Atlántico Sur. Milei sostuvo que la defensa de la soberanía no se limita a un reclamo histórico, sino que implica también la protección de los recursos naturales frente a iniciativas que, según sus palabras, “pretenden consolidar un despojo”.
Con este discurso, el Gobierno buscó marcar una posición firme en el aniversario de la guerra, combinando la reivindicación de los caídos con una advertencia concreta sobre los intereses económicos en juego. La reafirmación del reclamo soberano y la denuncia de la explotación petrolera británica se convirtieron en los ejes centrales de la jornada conmemorativa.