El rodeo vacuno argentino volvió a mostrar señales de retroceso en 2025. Según datos oficiales de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, el stock nacional se redujo en 700.000 cabezas, cerrando el año con 50.920.790 animales. La caída equivale a un 1,3% anual, y se suma a un proceso de declive iniciado en 2022, que ya acumula 3,2 millones de cabezas menos en apenas tres años.
Menor cantidad de terneros: el informe oficial señala que el stock de terneros cayó en cerca de 200.000 animales respecto a 2024.
Condiciones climáticas adversas: sequías en distintas regiones afectaron la tasa de preñez y la disponibilidad de pasturas.
Decisiones productivas: la liquidación de vientres y la falta de incentivos para retener animales influyeron en la reducción.
Contexto económico: la presión de costos y la incertidumbre en los mercados internos y externos llevaron a muchos productores a vender más rápido.
La caída del stock preocupa a los actores de la cadena cárnica, ya que compromete la oferta futura de carne vacuna y puede presionar los precios internos. Además, afecta la capacidad exportadora de Argentina, que depende de mantener volúmenes estables para abastecer mercados como China y la Unión Europea.
Desde la cartera agrícola se proyecta que, si las condiciones climáticas mejoran y se estabilizan los incentivos económicos, podría verse una recuperación gradual en los próximos años. Sin embargo, especialistas advierten que la recomposición del rodeo es un proceso lento y requiere políticas de estímulo claras para la producción.
En síntesis, el declive del stock ganadero argentino en 2025 refleja una combinación de factores productivos, económicos y climáticos. La pérdida de 700.000 cabezas confirma una tendencia negativa que, de no revertirse, podría tener consecuencias de largo plazo en la seguridad alimentaria interna y la competitividad exportadora.