El informe de Perspectivas Económicas Mundiales del FMI publicado este martes señala que la economía argentina crecerá un 3,5% en 2026, medio punto menos que lo estimado en enero y por debajo del 4,4% registrado en 2025. La revisión a la baja se vincula con un contexto de recuperación más lenta y con la persistencia de desequilibrios estructurales. Para 2027, el organismo mantiene una proyección de avance del 4%, lo que sugiere que la corrección es puntual pero significativa.
Este recorte implica que el país enfrentará un escenario de menor dinamismo económico, lo que podría impactar en la inversión y en la generación de empleo. De hecho, el FMI anticipa que la tasa de desocupación se ubicará en torno al 7,2%, con un incremento respecto del año anterior.
El aspecto más preocupante del informe es la inflación: el FMI estima que los precios subirán alrededor de un 30% en 2026, frente al 16% previsto en octubre pasado. Aunque la cifra es levemente inferior al 31,5% registrado en 2025, la corrección al alza refleja que las presiones inflacionarias siguen siendo intensas y que los intentos de estabilización aún no logran consolidarse.
Este aumento en la proyección de inflación se explica por factores como la volatilidad cambiaria, la indexación de contratos y la persistencia de expectativas negativas. Para los hogares argentinos, el dato implica un costo de vida más elevado y una erosión del poder adquisitivo, mientras que para el gobierno supone mayores dificultades en la negociación de metas fiscales y monetarias.
En síntesis, el FMI advierte que la Argentina enfrenta un crecimiento más moderado y una inflación más alta de lo esperado, lo que obliga a reforzar las políticas de estabilización y a buscar consensos internos para evitar que la recuperación se vea comprometida.