En su anuncio, Milei sostuvo que las primarias abiertas “son un gasto innecesario para el Estado” y que los partidos deben resolver sus internas sin financiamiento público. La eliminación de las PASO, que desde 2011 funcionan como instancia obligatoria para definir candidaturas, impactaría directamente en la dinámica de las coaliciones opositoras, que suelen utilizar ese mecanismo para ordenar liderazgos.
El segundo eje del proyecto apunta a restringir el uso de fondos públicos en campañas electorales, promoviendo un esquema más austero y transparente. Según el presidente, la política “debe dejar de vivir del bolsillo de los argentinos” y avanzar hacia un modelo con mayor control sobre los aportes privados.
Finalmente, la iniciativa incorpora la figura de Ficha Limpia, que impediría competir a quienes tengan condenas judiciales firmes por delitos vinculados a corrupción. Esta propuesta ya había sido debatida en el Congreso en años anteriores, pero nunca logró consenso suficiente para convertirse en ley.
El oficialismo confía en que el proyecto pueda avanzar en Diputados con el apoyo de aliados circunstanciales, aunque anticipa un escenario más complejo en el Senado. La oposición, en tanto, se prepara para dar batalla: sectores del radicalismo y del PRO defienden las PASO como herramienta de competencia interna, mientras que el peronismo cuestiona la constitucionalidad de la Ficha Limpia.