Adorni, presentó su primer informe de gestión en un clima de máxima tensión política. La oposición lo recibió con más de 4.800 preguntas, muchas de ellas centradas en su situación patrimonial y en las causas judiciales que lo investigan por presunto enriquecimiento ilícito.
Durante su exposición, Adorni rechazó categóricamente los pedidos de renuncia. “Respecto de la pregunta acerca de si voy a presentar la renuncia, quiero dejarles en claro a todos que no. Por el contrario: estoy acá dando la cara”, sostuvo, defendiendo además el rumbo del Gobierno y asegurando que el presidente Milei le confió la responsabilidad de coordinar “el gabinete más reformista de la historia”.
Patrimonio bajo la lupa: Legisladores opositores le reclamaron explicaciones por la presunta omisión de propiedades en su declaración jurada, como una casa en el country Indio Cuá y un departamento en Caballito. Adorni se amparó en anexos “reservados” de carácter confidencial y derivó las respuestas al ámbito judicial.
Viajes cuestionados: También evitó precisar quién financió un vuelo privado a Punta del Este durante el último Carnaval, lo que alimentó las sospechas de enriquecimiento ilícito.
Cruces en el recinto: El diputado Pablo Juliano lo interpeló directamente: “¿Qué está esperando para renunciar?”. Adorni respondió reafirmando su continuidad y acusando a la oposición de querer convertir un deber constitucional en un “circo”.

La sesión estuvo marcada por la presencia de Javier Milei y gran parte del gabinete, en un gesto de respaldo explícito al funcionario. Sin embargo, la oposición denunció que las respuestas oficiales dejaron más dudas que certezas, especialmente en torno a su patrimonio y posibles conflictos de interés.
Adorni, por su parte, insistió en que “no cometí ningún delito y voy a demostrarlo ante la Justicia”, buscando trasladar el debate al plano judicial y garantizar que seguirá rindiendo cuentas ante el Congreso.