La planta, levantada en un predio de 20 hectáreas sobre la Ruta 9, implicó una inversión de más de 110 millones de dólares y se convierte en la primera fábrica automotriz construida desde cero en el país en los últimos quince años. Según la compañía, permitirá generar 2.500 puestos de trabajo y fortalecer la cadena de valor por su cercanía al puerto y su potencial exportador.
En su discurso, Adorni evitó referencias a la causa judicial que lo involucra por presunto enriquecimiento ilícito, pero sí subrayó que la inauguración es “un testimonio del cambio de época que estamos viviendo”. Afirmó que la Argentina pasó de la “urgencia cortoplacista” a una etapa de “estabilidad”, y que los empresarios “ya no sobreviven, sino que trabajan en un marco más ordenado”.

El evento contó con la presencia de directivos internacionales de Daimler Truck, entre ellos Achim Puchert (CEO de Mercedes-Benz Trucks) y Till Oberwörder (CEO de Daimler Buses), quienes remarcaron la importancia estratégica de Argentina en el mapa global de producción. La inauguración coincidió además con los 75 años de Mercedes-Benz en el país, reforzando el simbolismo de la jornada.
La reaparición de Adorni se da en un contexto político complejo: mientras el presidente Javier Milei lo respalda, la ministra Patricia Bullrich le exigió públicamente que presente su declaración jurada de bienes. El acto en Zárate, con fuerte impronta industrial y acompañado por figuras clave del oficialismo, buscó mostrarlo en funciones y vinculado a un proyecto de inversión tangible