El domingo, el PRO difundió el manifiesto titulado “Próximo Paso”, en el que advirtió que “acompañar el cambio no es aplaudir todo” y cuestionó la falta de ejemplaridad del oficialismo. El texto, impulsado por Mauricio Macri, señaló que el Gobierno exige sacrificios a la sociedad mientras mantiene privilegios internos, y remarcó que el ajuste no puede recaer únicamente sobre los sectores privados y las clases medias.
El comunicado se publicó en medio de la polémica por el patrimonio del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y generó tensiones internas: dirigentes como Fernando de Andreis criticaron la decisión de Milei de sostenerlo en el cargo, mientras otros referentes del PRO —como Cristian Ritondo y gobernadores provinciales— se despegaron del texto, asegurando que no fueron consultados.
Desde la Casa Rosada, la reacción fue clara: “se le bajó el precio” a las críticas. Voceros libertarios interpretaron el comunicado como un intento de Macri de reposicionar al PRO de cara a las elecciones de 2027, buscando autonomía y mejores lugares en las listas. Según fuentes oficiales, el texto no refleja la postura de otros dirigentes amarillos como Jorge Macri o Cristian Ritondo, quienes mantienen un vínculo más dialoguista con el oficialismo.
Además, el Gobierno subrayó que los votantes del PRO ya se identifican con La Libertad Avanza y que las críticas de Macri expresan más bien la frustración de un espacio que no logró concretar cambios profundos durante su propia gestión. En paralelo, se destacó que la administración Milei sí ha avanzado en reformas estructurales, lo que refuerza la idea de que el comunicado responde a una estrategia personal del expresidente.
El episodio expone la tensión creciente entre el PRO y La Libertad Avanza:
Mauricio Macri busca diferenciarse y recuperar protagonismo, incluso a riesgo de fracturar la alianza.
El Gobierno relativiza las críticas y las interpreta como parte de una negociación política hacia 2027.
Otros referentes del PRO se muestran incómodos con la maniobra unilateral de Macri, temiendo que debilite la relación con Milei.
En definitiva, el oficialismo eligió desactivar el conflicto restándole importancia, mientras el PRO intenta marcar un perfil propio en un escenario donde la alianza con Milei se vuelve cada vez más frágil.