La tarde del lunes en la Legislatura bonaerense se convirtió en un escenario de tensión política. La oposición había logrado articular una mayoría suficiente para abrir el recinto y discutir la situación del Instituto de Obra Médico Asistencial (IOMA), la obra social que cubre a más de dos millones de afiliados en la provincia. El objetivo era interpelar a su presidente, Homero Giles, y avanzar con proyectos que van desde la creación de una comisión bicameral de control hasta la declaración de emergencia sanitaria y financiera.
Sin embargo, horas antes de que comenzara la sesión, la presidencia de la Cámara, a cargo de Alejandro Dichiara, firmó resoluciones que suspendieron tanto la especial como la ordinaria, reprogramándolas para el jueves 11 de junio. El argumento oficial fue la necesidad de “continuar el análisis de los temas y dar previsibilidad”, amparándose en el reglamento interno.
La reacción opositora fue inmediata y virulenta. Desde la UCR, Alejandra Lordén acusó al kirchnerismo de “voltear la sesión para tratar el abandono de IOMA” y sostuvo que “no le importa la salud de los bonaerenses”. Diego Garciarena, de UCR-Cambio Federal, lamentó que se perdiera la oportunidad de discutir lo que definió como “la catástrofe de IOMA”.
El PRO también se sumó a las críticas, señalando que mientras miles de afiliados enfrentan demoras en la atención y dificultades para acceder a medicamentos, el oficialismo decidió impedir el debate. La Libertad Avanza, por su parte, denunció que el gobierno “no quiere dar la cara por el desastre que hizo con IOMA”.
La suspensión no solo dejó en evidencia la fragilidad de los acuerdos internos del peronismo, sino también la capacidad de la oposición para articular un frente común en torno a un tema sensible. El trasfondo es claro: el oficialismo evitó que la oposición se anotara un triunfo político al instalar en la agenda legislativa la crisis de la obra social provincial.
El jueves próximo, cuando se retome la discusión, el escenario será aún más complejo. Para interpelar formalmente a Giles, la oposición necesitará dos tercios del cuerpo, un umbral más alto que el quórum simple que ya había alcanzado. Mientras tanto, los afiliados siguen padeciendo demoras, falta de medicamentos y prestadores que amenazan con cortar servicios por falta de pago.