La frase no pasó inadvertida. Milei, que durante gran parte de su carrera política cuestionó a "la casta" y reivindicó a los dirigentes ajenos a la política tradicional, ahora pone en un lugar central a un dirigente con más de dos décadas de trayectoria institucional. Según explicó el mandatario, la función del jefe de Gabinete exige un "músculo político" que permita sostener el diálogo con las provincias y destrabar la agenda legislativa. "Santilli es un gran trabajador que conoce bien el oficio político", insistió durante una entrevista televisiva.
La llegada del exvicejefe de Gobierno porteño ocurre tras la salida de Manuel Adorni, quien dejó el cargo en medio de una investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito. El recambio busca descomprimir la tensión política y enviar una señal hacia los aliados del PRO, espacio del que proviene Santilli y que se convirtió en un socio clave para el oficialismo en el Congreso.
En la Casa Rosada interpretan que la incorporación de Santilli puede aportar volumen político a una gestión que necesita recuperar capacidad de negociación. Su experiencia en la administración porteña, el vínculo con gobernadores y legisladores y su pertenencia al PRO aparecen como atributos valorados por el Presidente en una etapa donde el Gobierno busca evitar nuevos conflictos internos y recuperar iniciativa parlamentaria.
Tras ser confirmado en el cargo, Santilli aseguró que asumirá "el desafío más importante" de su carrera y prometió trabajar para que el Gobierno avance con las reformas estructurales impulsadas por Milei. El nombramiento también fue celebrado por referentes del PRO, que interpretan la decisión como un fortalecimiento de la alianza entre el oficialismo y el partido fundado por Mauricio Macri.