El encuentro se realizó por Zoom y reunió a referentes del peronismo de Entre Ríos, en un contexto de debate sobre el rumbo del partido tras la derrota electoral y la crisis de conducción. Allí, Kicillof planteó que la presidencia de Alberto Fernández “careció de eficacia y coordinación” y que su administración provincial intenta “reconstruir la confianza con políticas concretas”.
La frase resonó como un golpe directo al expresidente, con quien mantiene tensiones desde hace tiempo. Al mismo tiempo, expuso la estrategia del gobernador bonaerense de diferenciarse y consolidar un liderazgo propio dentro del PJ. La crítica se inscribe en un clima de revisión interna, donde distintos sectores evalúan el legado de Fernández y discuten cómo reorganizarse frente al gobierno de Javier Milei.
"Es un año de organización porque venimos de un gobierno que no funcionó, nuestro, y eso nos llevó también a que ahora gobierne Milei", indicó.
"Nosotros le tenemos que poder explicar, le tenemos que poder certificar al pueblo en su conjunto que somos una alternativa que va a revisar lo que hizo y va a proponer lo que se necesita para sacar al país de este pozo donde lo están metiendo", añadió el mandatario bonaerense.
"No es ni siquiera este un año para lanzar campañas, para candidaturas o para disputas de ese tipo. Es un año de organización, de armado, de construcción y de estar al lado de quienes sufren. No es momento de perder el tiempo, no es momento de estar en chiquitajes; es momento de juntar voluntades, juntar militancias, juntar representatividades para poder llegar al 27 con la alternativa política que le dé una salida a esta situación", manifestó.
El gobernador bonaerense insistió en que "no puede haber cuestiones de miserias, ni de viejas prácticas" ya que hay que "ganar la elección" por una cuestión de "responsabilidad" y "razón histórica".
"La fuerza que puede articular una alternativa para dar vuelta a esta situación es el peronismo. Y obviamente, no alcanza solo con el peronismo, pero tiene que ser el peronismo el que conduzca", concluyó Kicillof.
Los dirigentes entrerrianos presentes interpretaron las palabras de Kicillof como un llamado a “refundar el peronismo desde las provincias”, con mayor protagonismo de los gobernadores y menos dependencia de la conducción nacional. El gesto, además, refuerza la idea de que el bonaerense busca proyectarse más allá de su distrito.