En la sede de la agrupación La Patria es el Otro en La Plata, Kicillof reunió a intendentes, ministros y referentes de las ocho secciones electorales bonaerenses. Lo acompañaron la vicegobernadora Verónica Magario y sus principales colaboradores, Andrés “Cuervo” Larroque y Carlos Bianco. El encuentro buscó ordenar la tropa propia en un contexto de tensiones internas y críticas provenientes de sectores kirchneristas como Sergio Berni, Mario Ishii y Máximo Kirchner.
El mandatario bonaerense insistió en que “no estamos discutiendo candidaturas y no vamos a entrar en ninguna agenda que no sea la agenda de las necesidades de nuestro pueblo”, subrayando que la única disputa real es con el modelo económico de Javier Milei. Con esta definición, Kicillof buscó encapsular las ansiedades de su espacio y frenar la especulación sobre su futuro político, al tiempo que dejó entrever que no descarta competir en una interna en 2027.
El gobernador también apeló a la idea de “nuevas canciones”, metáfora que utiliza para describir la construcción de espacios de encuentro y articulación territorial. Según su entorno, el 2026 está destinado a la consolidación política y no a campañas prematuras ni a pretensiones de hegemonía interna. El objetivo, remarcaron, es edificar una alternativa sólida capaz de imponerse electoralmente, más que ganar discusiones palaciegas dentro del peronismo.
El mensaje de Kicillof se inscribe en un clima de disputa interna con La Cámpora y el kirchnerismo duro, pero también en la necesidad de proyectar su liderazgo más allá de la provincia de Buenos Aires. Al pedir que se evite responder al “fuego amigo”, buscó preservar la unidad de su armado y mantener la confrontación política centrada en el gobierno nacional.