Con la reforma de la Ley de Ministerios, Santilli no solo mantendrá la coordinación política del gabinete, sino que también absorberá las funciones históricamente vinculadas a la relación con las provincias, los gobernadores y los municipios, además de organismos estratégicos como el Registro Nacional de las Personas (Renaper) y las políticas de frontera.
La nueva estructura prevé la creación de dos vicejefaturas bajo la órbita de Santilli. Ignacio Devitt fue designado como vicejefe de Gabinete, mientras que Gustavo Coria quedó al frente de la nueva Vicejefatura de Gabinete del Interior, cargo que reemplaza a la cartera ministerial eliminada. Ambos son dirigentes cercanos al círculo de confianza de Karina Milei.
En paralelo, el Gobierno también reorganizó las áreas que dependen directamente de la Presidencia. La Secretaría General, Legal y Técnica, la Secretaría de Inteligencia, la Vocería Presidencial, la Secretaría de Comunicación y Medios y Cultura quedaron bajo una estructura centralizada, con el objetivo de simplificar el organigrama y concentrar la toma de decisiones.
Desde la Casa Rosada sostienen que la medida apunta a "mejorar la eficiencia administrativa" y evitar la superposición de funciones. No obstante, la decisión también fortalece el peso político de Santilli, quien pasa a convertirse en el principal articulador del Gobierno con las provincias y en una de las figuras con mayor influencia dentro del gabinete nacional.