Desde el espacio señalaron que hace apenas tres meses habían apostado a una integración para ordenar el partido, recuperar la unidad y abrir una etapa de fortalecimiento. Sin embargo, sostuvieron que el acuerdo Lousteau–Abad volvió a cerrar esa posibilidad y consolidó una lógica de decisiones entre pocos.
“Al acuerdo Lousteau–Abad no le simpatiza que aparezcan nuevas voces en el radicalismo bonaerense. Eligieron volver a un partido chico, cerrado y cada vez más lejos de representar una alternativa para la sociedad”, expresaron desde Construir.
El espacio, integrado por militantes, intendentes, concejales, consejeros escolares y legisladores provinciales y nacionales afirmó que la reconstrucción partidaria debe hacerse desde abajo hacia arriba y que la verdadera legitimidad está en quienes sostienen todos los días al radicalismo en cada distrito.
Desde Construir fueron más allá: “La UCR no tiene dueños. No pertenece a una mesa de dirigentes ni puede reducirse a acuerdos entre unos pocos. Pertenece a sus afiliados”.
Además, remarcaron que no formarán parte de una Convención que, a su entender, renuncia a construir un proyecto propio para la Provincia. Por el contrario, anticiparon que profundizarán una alternativa bonaerense que vuelva a poner en el centro una agenda concreta: salud e IOMA, educación, rutas, municipios, producción, empleo, pymes y oportunidades para los jóvenes.
“No venimos a disputar un lugar dentro de un esquema agotado. Venimos a construir otro”, concluyeron.