El primer mandatario llegó a Balcarce 50 a las 9.25, atravesó el Patio de los Bustos y aguardó la llegada de ministros y secretarios. La reunión comenzó a las 10 en el Salón Eva Perón. Se trata de la primera vez en casi un mes que Milei pisa la sede gubernamental, ya que permaneció recluido en la quinta de Olivos con agenda reservada.
El último encuentro de Gabinete había sido el 9 de julio, tras el Tedeum por el Día de la Independencia. Desde entonces, las principales definiciones políticas quedaron en manos de la mesa política, mientras el Presidente se mantuvo en un perfil bajo.
El temario de la reunión se desarrolló en un clima de tensión y expectativa. Javier Milei abrió la sesión con un repaso de la situación económica, defendiendo el rumbo de su programa y cuestionando las críticas sobre la falta de resultados inmediatos. Insistió en que las medidas adoptadas son necesarias para estabilizar el país y que los efectos positivos se verán en el mediano plazo.
Luego se abordó la agenda parlamentaria. Los ministros repasaron los proyectos que el Ejecutivo busca impulsar en el Congreso, entre ellos la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y el paquete denominado “Inocencia Fiscal II”. La discusión giró en torno a las posibilidades de negociación con los bloques opositores y la necesidad de acelerar los tiempos legislativos para mostrar avances concretos.
En paralelo, surgieron voces críticas dentro del propio oficialismo. Patricia Bullrich planteó que la gestión debe mostrar resultados más tangibles para la población, advirtiendo que la paciencia social tiene límites. Esa intervención generó un debate sobre la comunicación política y la forma en que el Gobierno transmite sus logros y objetivos.
El encuentro cerró con la decisión de reforzar la presencia del Presidente en la Casa Rosada y de sostener reuniones periódicas de Gabinete, como gesto de conducción y de respuesta a las críticas por su prolongada ausencia en la sede gubernamental.