El exintendente de San Miguel y exsenador provincial Joaquín de la Torre impulsa un proyecto que busca que el conurbano bonaerense deje de formar parte de la estructura provincial. La idea es que los municipios pasen a tener únicamente Estado municipal y Estado nacional, sin gobernador ni legisladores provinciales. Cada distrito seguiría eligiendo a su intendente, pero los vecinos ya no votarían cargos provinciales.
En lo económico, el plan contempla la eliminación de impuestos provinciales como Ingresos Brutos, inmobiliario y patentes, lo que según De la Torre aliviaría la presión fiscal sobre comerciantes y consumidores.
En seguridad, se propone que la Policía bonaerense deje de ser la fuerza principal en esos municipios, reemplazada por estructuras policiales locales y una mayor presencia de fuerzas federales como Gendarmería y Prefectura.
De la Torre sostiene que “esto ya funciona así”: gran parte de los servicios en el conurbano —agua (AySA), gas (MetroGAS), electricidad (Edesur), transporte ferroviario y colectivo— dependen de la Nación, mientras que salud y seguridad recaen en los municipios. La Provincia, afirma, tiene poca incidencia en la vida cotidiana de los vecinos, más allá de pagar sueldos a la Policía.
El proyecto se inspira en el modelo de la Capital Federal antes de convertirse en Ciudad Autónoma, aunque con la diferencia de que los intendentes serían elegidos por voto directo y no designados por el Presidente.
Gobernabilidad: La Provincia perdería el control sobre el área más poblada del país, donde vive cerca del 40% de los argentinos.
Economía: Se busca fomentar la actividad comercial e industrial del conurbano con menos impuestos y un esquema de incentivos similar al RIGI.
Seguridad: La presencia permanente de fuerzas federales en el territorio apunta a enfrentar la crisis de inseguridad en la región.
Transporte y servicios: El rediseño consolidaría la gestión nacional de colectivos, trenes y servicios básicos.